yo también llegué hasta allí
con mi garganta rota
hermosa y tibia bajo los álamos
boqueaba
y algo como un lobo
pequeño
se hizó hasta encontrarme muriendo
bajo las ramas
(esa mañana)
fuimos sólo el lobo
y yo
lamiéndonos las llagas
(y en mis ojos él
ya no era lobo
y en sus ojos yo
no era humana)
días después
(junté mis cosas apagué los fuegos esparcí las hojas cubrí mi rastro volví a mi casa)
ahora
con mi voz nueva de selva fecundada
yo grito y entiendo
que la mitad de mi vida es del lobo
(y por esto sólo de él
mis ojos
mi sangre
mi alma)
el regalo
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