Angelito

caminaste hacia el espejo y te miraste
angelito
porque vos querías verte todo
incluso las alas

(y al mirar te viste horroroso)

entonces caíste de rodillas
y rezaste
con tus labios de flor encendidos en llagas tus ojos hermosos
y enormes
ardidos de agua

(tuviste miedo y ya no pudiste mirar
no quisiste ver más
nada)

nueve segundos de miedo
y la luna que no te tocaba
ocho minutos y medio
con tus alitas empañadas

(te arrancaste plumas
y escribías poesía con tinta semicoagulada)

estirabas el tiempo que tardarías en volver
escondiste las gotas del eclipse esperando que algo
de todo aquello
finalmente germinara

(porque vos sabías que después tendrías que mirar de lleno
mirar
hasta memorizar todo lo horrible que creíste ver
en tus alas)

entonces te acercaste aún rezando angelito
y tu cuerpo
tus huesitos aéreos
¡por dios cómo temblaban!

(luna llena en los ojos abiertos
quebrando el espejismo desde la ventana)

porque lo horrible
al final
fue siempre el espejo
nunca vos
ni tus alas

Insonmio

entonces no duermo
ni busco entre las líneas irregulares del humo una forma elíptica o convexa
yo

insisto en castigar el cuerpo y mantenerme despierta
como si así pudiera recuperar los pedazos de sangre
que ya no me encuentran

(porque mi sangre es lejana es
tinta reseca)

sin embargo sigo
hasta que me enfermo
hasta que tengo que correr a mi cuaderno y abrazarlo
y mancharlo de poesía de palabras y
de niebla

no duermo
y los párpados se hunden en el hueco de mis ojos porque yo
escribo
mientras me hundo los ojos con una mano
escribo y estoy ciega

la pluma se mueve porque algo en el pecho la obliga
y le dice
que a fin de cuentas hice bien en dejarte hice
bien
en quedarme solamente
conmigo

(aunque ya no tenga sangre aunque la tinta se seque y tenga que acostumbrarme a las olas la marejada enorme para no morir de frío es por eso que no duermo)

mientras la pluma se mueve
yo no duermo
castigo mi cuerpo y decido quedarme
siempre
conmigo