caminaste hacia el espejo y te miraste
angelito
porque vos querías verte todo
incluso las alas
(y al mirar te viste horroroso)
entonces caíste de rodillas
y rezaste
con tus labios de flor encendidos en llagas tus ojos hermosos
y enormes
ardidos de agua
(tuviste miedo y ya no pudiste mirar
no quisiste ver más
nada)
nueve segundos de miedo
y la luna que no te tocaba
ocho minutos y medio
con tus alitas empañadas
(te arrancaste plumas
y escribías poesía con tinta semicoagulada)
estirabas el tiempo que tardarías en volver
escondiste las gotas del eclipse esperando que algo
de todo aquello
finalmente germinara
(porque vos sabías que después tendrías que mirar de lleno
mirar
hasta memorizar todo lo horrible que creíste ver
en tus alas)
entonces te acercaste aún rezando angelito
y tu cuerpo
tus huesitos aéreos
¡por dios cómo temblaban!
(luna llena en los ojos abiertos
quebrando el espejismo desde la ventana)
porque lo horrible
al final
fue siempre el espejo
nunca vos
ni tus alas
