con un demonio violeta prendido entre las escápulas
yo me arrojaba contra el viento
y la lengua de las piedras lamía mis entrañas
(después ya no había silencio
tras el rugido blanco de la marejada
mi voz mis gritos
ya no
se escuchaban)
entonces era arrastrada como un liquen
por todas las aristas del agua
y mi boca no estaba
mis ojos tampoco
y no tenía más
mis dos alas
(no sabría decir qué parte de mí era despellejada
pero todo ardía y en algún lugar
de mí
algo palpitaba)
y al océano mi cuerpo abierto
le causó náuseas
cuando hubo noche me vomitó en la playa
(y el demonio violeta
aún reía
clavado entre mis escápulas)
pesadilla
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
