una tarde cualquiera

en el pasto
boca abajo
con la frente apoyada en una piedra
los brazos y las palmas
abiertas

(no deseo respirar
la respiración me eleva y yo
prefiero quedarme muy
quieta)

hormigas o arañas caminan mis venas
por encima pájaros y hojas
en las alas de exótica madera

(necesito respirar
lo sé
pero todavía no quiero todavía no
llegan a llevarse mi néctar)

la frente arde la piedra
en unos instantes las palmas serán garras
y el pecho empezará a empujar contra mis costillas
deshechas

estoy oyendo abejas
sintiéndolas buscar en mi espalda
recorriéndome con sus lenguas
de seda

(voy a respirar ahora
para llenarme los bronquios
de sol
de savia
y de tierra)

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